domingo, 24 de abril de 2016

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     Volverá tu dulce sonrisa

     en mí sueños despertar,

     y otra vez con tus tiernos besos

     mis mejillas sonrojar.

     Pero aquellos que al alma llegaban

     y que a mí me hacían temblar,

     aquellos que tu amor demostraban

     esos….¡no volverán!


     Volverá el brillo en tus pupilas

     mis heridas suturar,

     y otra vez con un suave roce

     mi corazón palpitar.

     Pero aquellos que a mí me mostraban

     que tú siempre me ibas a amar,

     aquellos que esperanzas guardaban

     esos….¡no volverán!

                

jueves, 10 de marzo de 2016



EL DESAMOR

Yo no te pido que me trates
como una princesa
sólo te pido que no pretendas
convertirme en tu asistenta.
Yo no te pido que me seduzcas
con buenos guisos
sólo te pido que seas capaz
de freírme un par de huevos fritos.
Cuando te conocí pensé que eras
el hombre de mi vida
pero eso fue antes de saber
cómo te las gastabas cada día.
Minuto a minuto, día a día,
te dejas sentir;
son muchas las huellas
que dejas en mí.
Cuando yo anhelaba tu compañía
tú con el fútbol te distraías
y ahora que eres tú quien me buscas
soy yo la que se aleja de tí cada día.
Yo no te pido que me vuelvas a enamorar
sólo te pido que me dejes en paz
porque tú nunca vas a cambiar.





Clara María Rodríguez Galve, paráfrasis del poema Yo no te pido de Mario Benedetti.

viernes, 5 de febrero de 2016



Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales,
jugando llamarán;


pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas... ¡no volverán!


Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun mas hermosas,
sus flores abrirán;


pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
esas... ¡no volverán!


Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
 tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;


pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡así, no te querrán!

Gustavo Adolfo Bécquer